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Moda

Romano Ricci en la Argentina

Romano Ricci presentó en la Argentina Romantina, la nueva fragancia de su línea Juliette Has a Gun. Perfume de autor, independencia familiar y ganas de tango.

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Es tan personal que se hace su propia ropa y no sigue las tendencias. Usa sombrero, y no por una cuestión de moda o de época, sino desde que tiene uso de razón, y me lo prueba con sus fotos de niño, en su Francia natal, correteando con gorras y sombreritos small. Y en ese saber exactamente lo que quiere y le gusta y lo que no, radica el éxito y la fuerza de su creación, la firma Juliette Has a Gun (Julieta tiene un arma), cuya última fragancia, Romantina, acaba de presentar en la Argentina.

Romano Ricci (28) no está solo en esta aventura, pero se ocupa de todo, y eso incluye la fragancia, el packaging, la imagen de campaña de todas sus líneas y la historia que las acompaña, de su puño y letra. Sí, podrán pensar que con la saga familiar que lleva sobre sus espaldas es tarea fácil, pero lo cierto es que el árbol genealógico, a veces, suele doblar el desafío.

Bisnieto de la gran dama de la Alta Costura de los años ‘30, Nina Ricci (ver recuadro) y nieto de Roberto Ricci, el creador de esa fragancia eterna llamada L’Air du Temps, Romano suma, además, el valor agregado de ser guapo, cálido a la hora de conceder una entrevista y, por sobre todas las cosas, está ávido de crear y generar lo que le dé placer y lo diferencie.

 

No tan rebelde

“A muchos puedo parecerles un rebelde, pero no es tan así. Sigo arraigado a las tradiciones, pero me gusta destacar la personalidad. Por un lado busco caminos nuevos, pero llevo un sombrero tradicional, por ejemplo. Siempre el mismo, como a los 4 años, pero de diferente color”, dice Romano, quien en cierto momento de rebeldía se lanzó al automovilismo, aunque aclara que no fue por coraje. “Es que tengo mucha sensibilidad para la mecánica. Pilotear también es un arte. Ahora lo sigo haciendo como hobby, pero también hago vela y vuelo en globos Montgoldfier”, agrega antes de adentrarse en el mundo de los aromas.

“A los 20 años dejé mi carrera de piloto y decidí no entrar en el grupo Ricci, sino aprender solo. Dejé mis estudios para ser perfumista y crear mi propia marca. Me preparé durante seis años. Quería aportar algo al mundo de la perfumería, al que amo. Quería ser original. Cuando creé Juliette no quería más de lo mismo. El único punto en común con la perfumería clásica es que todos utilizamos alcohol. El ADN de mi marca es la libertad. Es más arte que business”, asegura.

 

Perfume de mujer

Juliette Has a Gun nació en París, donde él vive, con un concepto de mujer joven muy claro: Juliette es la heroína moderna de la gran obra de William Shakespeare, pero es fuerte y vive su vida sin necesidad de demostrar nada a nadie. Es el prototipo de la mujer parisina actual, chic, y que lleva consigo una pistola y un perfume como armas de seducción. O mejor dicho, su perfume es su arma. Primero fueron Lady Vengeance, Citizen Queen, Miss Charming, Not a Perfum, Calamity J, Vengueance Extreme, y ahora, Romantina, que aunque le hace honor a su nombre con lo románticas de sus notas, tiene impreso un halo de mucho carácter, como suelen tener las creaciones de autor. No por nada a Romano lo llaman “el elegido de las inconformistas”. Es una fragancia moderna, algo empolvada; sus notas florales le imprimen mucha femineidad, y no es en exceso dulce ni demasiado suave. Sus notas de salida: Flor de naranjo, Jazmín, Iris, Rosa y Osmanthus. Notas de corazón: Pachulí y Chipre. Notas de fondo: Infusión de vainilla.

Como toda su línea, en la Argentina sólo se puede comprar en las perfumerías Rouge, y Ricci aclara por qué: “Hoy hay demasiada oferta de perfumes. Celebridades, marcas de ropa, todos lanzan un perfume. Estoy en contra, la perfumería es un arte que debe preservarse. Además de la calidad irreprochable de las materias, el lujo debe acompañarse de un servicio, de una presentación, y por definición tiene que ser poco accesible. ¡No se puede pretender vender lo ‘excepcional’ en un autoservicio!”.

Presentada Romantina, sólo queda probarla y convertirse en esa Juliette de armas tomar. Una mujer moderna, irresistible y reconocible donde vaya. Su aroma la hace única. Romano lo sabe, y va por más. Por ahora, se despide hasta el 2013, cuando vuelva para presentar su próxima fragancia y, quizás, a cumplir junto a su novia Emily una cuenta pendiente. “Quiero aprender a bailar tango”, me cuenta. Y yo no tengo que hacer mucho esfuerzo para imaginarme que él y su Juliette harían una pareja perfecta, enlazados en un salón bajo las notas de la rosa original y el compás del 2 x 4….

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