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Entrevistas

“Cada vez hay menos hombres románticos”

Coki Ramirez JF-072

De chica, cuando la conocían por su nombre, Patricia Silvana Rodríguez alegraba las reuniones familiares cantando “Se me enamora el alma” (de Isabel Pantoja) escondida detrás de alguna puerta; le daba vergüenza hacerlo abiertamente. Con 33 años, hoy esta cantante cordobesa que se hizo conocida en Bailando por un Sueño como “Coki” le sigue cantando al amor y, tal como en su tierna infancia, en la intimidad del hogar se divierte haciendo imitaciones, sólo que ahora le toca “a los artistas de turno y a las canciones de moda”.

Su familia le dio, entre muchas otras cosas, el que se convirtió en su nombre artístico: el apodo “Coki” surgió porque de pequeña pasaba largas tardes jugando con unos cajones de Coca Cola de la fiambrería de su papá. En aquella época, los abrazos más cariñosos se los daba a un gatito de peluche que le había regalado Papá Noel; el vértigo consistía en andar en patines con sus hermanas y la rebeldía encontraba rienda suelta en una escuela de monjas, donde se aburría en las misas y de donde casi la expulsan por mala conducta.

En 2010 la adultez la encontró en ShowMatch. Allí sus brazos conocieron los de Marcelo Tinelli, con quien protagonizó un histeriqueo que el país entero apostó que trascendió la pantalla. En pleno vértigo de fama y cuando alcanzó una exposición y una popularidad a la que muchas chicas jóvenes y bonitas acceden caminando por senderos que distan mucho de ser por los que transitan las monjas, Coki eligió “sacarse los patines” y andar a pie, paso a paso, lentamente y con el aplomo que da el talento. Sin escándalos, su alma enamorada de la música borró a Tinelli de su cabeza y el año pasado se abocó de lleno a la grabación, al lanzamiento y a la promoción de su primer CD, “Se puede”.

Lejos de la velocidad y de la hiper-exposición que le dio la TV (dice que “un 2012 no mediático fue muy necesario”), transitó el difícil camino de la construcción de una carrera en base a esfuerzo artístico y “no tranzar con nadie”. El CD lo editó de manera independiente y, orgullosa, agradece a Dios haberlo logrado. Esta egresada de un colegio de monjas (sí, finalmente no la expulsaron) ahora adopta oraciones tan particulares como su personalidad. “Tengo mis propias oraciones, no rezos impuestos por alguien. Creo que cada uno le pone a Dios el nombre propio que quiera. En mi caso, es Universo”, le cuenta a Look desde las sierras de Córdoba.

Es precisamente en esa provincia donde este año está tentando a caer en el pecado carnal a Rodolfo Ranni, claro que en la más estricta ficción. Es que “Coki” participa de “Los Grimaldi”, una obra de teatro en la que interpreta a una enfermerita hot para al infarto. La obra, que se presenta en el teatro Del Sol de Carlos Paz, está entre las más elegidas del público. Sobre las tablas y de la mano de Georgina Barbarossa, Nazarena Vélez y elenco, se animó a actuar por primera vez en su vida. También canta. Sobre el escenario hace varias canciones y demuestra que lo suyo son las baladas.

¿Qué lugar ocupa el amor en tu vida?

El ciento por ciento. Es lo que mueve mi vida, ya sea familiar, de pareja o amistosa. El amor es todo y es lo que me impulsa por la vida.

¿Ahora estás sola?

Sí, aunque a algunos les cueste creerlo. ¿Será el destino? No sé, pero este año me encantaría enamorarme.

¿Para disfrutar de qué? ¿Qué cosas extrañás de estar con un hombre?

El compartir. Soy muy compañera y me gustaría poder compartir todo lo que me pasa profesionalmente, que es maravilloso. Hay días en los que una necesita de un mimo, de ánimo o de un compañero que la cuide.

¿Cuando tenés pareja, ¿te gusta celebrar el día de los enamorados?

Sí, pero creo que en esa fecha son los hombres quienes tienen que tomar las riendas del asunto y sorprendernos con un buen vino, una rica cena o una visita a un lugar insólito. A las mujeres nos gustan las sorpresas, las cosas “inesperadas” de parte de ellos. Pasa que cada vez hay menos hombres románticos…

¿Qué te enamora de un hombre?

El interés por el otro, la seguridad y la caballerosidad.

-¿Y te encaran candidatos con este perfil?

Más o menos. Además, es complicado porque no soporto al encarador impulsivo que empieza a decir pavadas. A veces prefiero encarar yo.

Tal vez esta temporada te enamorás a primera vista. ¿Creés en los flechazos?

Me ha pasado de ver a un hombre y morir, pero creo que esas cosas están más relacionadas con algo sexual que sentimental. Yo soy de las que cree en la búsqueda de un compañero para toda la vida, de alguien que se adapte a mis necesidades y yo a las suyas y que la relación fluya en el tiempo.

¿Creés que, como el nombre de tu disco, eso “Se puede”?

Sí. Siempre se puede creer, cambiar, ayudar, soñar, reír, crear, elegir y, por supuesto, también amar. El límite es el cielo. La decisión de cambiar la vida está en uno mismo.

Tu voz, ¿funciona como arma de seducción?

La verdad es que nunca lo use como un arma, pero sí creo que cuando me escuchan cantar, sumo puntos a lo loco. (ríe)

Para atraer a los hombres, ¿sos de producirte?

Sí, pero últimamente creo que cuanto más natural, mejor. Me gustan los colores pasteles y el nude, ¡Soy romántica hasta para eso!

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