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Sociedad

Niños hipertensos

Ayer se conmemoró el Día Mundial de la Hipertensión, una condición que también afecta a niños, niñas y adolescentes y que en esa etapa debe tratarse para evitar complicaciones mayores en la edad adulta.

Día Mundial de la Hipertensión

La presión arterial (PA) elevada en épocas tempranas de la vida constituye el mayor factor predictivo de desarrollo de hipertensión arterial (HTA) en la edad adulta que, a su vez, es uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV).

El interés por la HTA en la infancia y adolescencia empezó a surgir en los últimos 40 años. El primer obstáculo fue cómo definir HTA en esta etapa, ya que no se conocían los valores normales; se obtuvieron datos de PA en niños que se publicaron como tablas de percentilos basadas en la edad, sexo y talla y que sirven al pediatra para el diagnóstico. La hipertensión arterial en niños y niñas se define cuando la PA es ≥ percentilo 95 para sexo, edad y talla en 3 o más ocasiones. Se clasifica en Estadio 1 (PA ≥ percentilo 95 y < percentilo 99 + 5 mm Hg) y en Estadio 2 (PA ≥ percentilo 99 + 5 mm Hg).

La hipertensión resulta de una combinación de factores genéticos y ambientales entre los cuales la historia familiar es un factor de predicción muy destacado: el 60% de los niños hipertensos tienen al menos un padre con HTA. En efecto, está demostrado que existe asociación entre la PA de los padres y la PA de sus hijos. La presión sistólica es significativamente mayor en los hijos e hijas de padres hipertensos, y aumenta más con el tiempo que los hijos e hijas de padres normotensos.

Cuando cumplen 18 años, la HTA en los padres predice la PA independientemente del peso al nacer, el estado físico, el peso y el consumo de alcohol. Incluso la HTA en la madre es un predictor más fuerte que en el padre. Si éste es hipertenso existe un 30% más de posibilidades de encontrar a un hipertenso en la consulta, y si es la madre, el riesgo es un 50% mayor. Si ambos padres son hipertensos, la probabilidad es considerablemente mayor. Si esperábamos encontrar a 1 de cada 10 adolescentes con elevación de la PA, encontraríamos a 1 de cada 4, independientemente de su edad y peso. Y si ambos padres son hipertensos antes de los 55 años, 1 de cada 3 niños presentarán HTA, llegando a 2 de cada 3 cuando cumplan los 35 años. Si un hermano está afectado la probabilidad de que otro hermano sea hipertenso será de 1 cada 3. Además, los niños con sobrepeso tienen el doble de riesgo de presentar HTA y los obesos, más del triple a una determinada edad.

El niño hipertenso ingresa gradualmente a su estado hipertensivo. Lo hace sin presentar ningún síntoma relacionado con su presión (incluso durante décadas) y muestra cifras elevadas de PA ante situaciones de estrés o dolor. Se han hallado estrías lipídicas (placas de grasa y colesterol) en las arterias de niños ya desde de los 3 años de vida, constituyendo éstas el inicio de la lesión aterosclerótica. El número y extensión de dichas lesiones aumentan en el transcurso de la vida según los niveles de colesterol, la PA sistólica y diastólica, el índice de masa corporal (IMC), el tabaquismo y la historia familiar de HTA. Estos hechos hacen que sea fundamental un interrogatorio sobre los antecedentes familiares para predecir el riesgo de HTA en los niños y niñas y el control de la presión arterial en cada visita al médico pediatra.

Por otra parte, algunas condiciones menos frecuentes y no relacionadas con los antecedentes paternos también deben ser consideradas al evaluar la posibilidad de que un niño o niña tenga HTA:

– Recién nacidos prematuros o con bajo peso al nacer;
– Niños con apneas del sueño o ronquido frecuente;
– Cardiopatías congénitas (operadas o no), en especial la coartación de la aorta;
– Infecciones urinarias recurrentes, hematuria o proteinuria;
– Enfermedades renales o malformaciones urológicas;
– Historia familiar de enfermedades renales congénitas;
– Niños transplantados de cualquier órgano;
– Enfermedades malignas de la sangre o transplantados de médula ósea;
– Tratamiento con drogas conocidas de elevar la presión arterial: corticoides, inmunosupresores;
– Enfermedades asociadas con HTA: neurofibromatosis, esclerosis tuberosa, enfermedades del tejido conectivo, enfermedades endócrinas;
– Niños con presión intracraneal elevada.

Realizar el diagnóstico de hipertensión arterial es una destreza que desarrolla un buen pediatra o cardiólogo infantil con un tensiómetro, las tablas de presión arterial vigentes y el pensamiento de que una persona podría ser hipertensa hasta que demuestre que no es así, todo en pos de detectar a tiempo este estado para evaluar tratamientos o caminos a seguir evitando complicaciones tanto en la infancia como en la edad adulta.

* Dr. Fernando Burgos, MN° 81759. Red de Pediatras “Niños sanos, niños felices”. Jefe de Pediatría Ambulatoria del Hospital Universitario Austral.

18 de mayo de 2015

 

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