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Cuando la belleza no tiene edad

Andrea Frigerio es mamá y abuela pero los años se olvidan de pasarle factura. Elegida de lujo para nuestra adición aniversario, habla de sexo, de lo difícil y maravillosa que es la maternidad y de cómo se imagina el futuro.

Andrea Frigerio, nuestra chica aniversario.

El mundo de la belleza es parte del ADN de Andrea Frigerio; está en ella desde la infancia, cuando juntaba algas en la playa y compraba crema de leche para fabricar productos para la piel en la bañera. Su mamá, que por entonces la retaba por el olor que dejaban aquellos mejunjes en toda la casa, escuchaba atónita que su hija le decía convencidísima: “Vas a ver que la piel te va a quedar genial”. Esa niña, que pasaba horas jugando al laboratorio, años después estudió biología (hizo las 2/3 partes de esa carrera universitaria), se convirtió en modelo y brilló como embajadora de belleza de diversas marcas. Hasta que, en 1999, creó Roses are Roses, una empresa que comercializa exquisitos geles de baño, colonias, jabones, velas e inciensos. Modelo consagrada, actriz, conductora, madre y abuela, esta imponente castaña industria nacional se desplaza por los pasillos de The Brick Hotel Buenos Aires y deja a su paso la estela de un distinguido aroma a blueberries de su última colección.

– Tu inclinación hacia la cosmética nació a muy temprana edad. ¿Por qué dejaste biología?

Porque nació mi hijo Tommy y tuve que empezar a trabajar. En mi paso por la facultad aprendí un montón de cosas que aún recuerdo. Por eso hoy, cuando voy a trabajar al laboratorio, sé de lo que hablo, conozco las fórmulas y sé hacer los dibujitos de las moléculas.

– Fuiste mamá muy joven (a los 20 años). ¿En qué te fortaleció esa temprana experiencia?

Tal vez me quitó libertades pero me dio mucho vigor y responsabilidad. Pero no digo responsabilidad en el sentido de carga sino como un compromiso con la vida. El momento del nacimiento de Tomny me lo acuerdo todos los días. La sensación de que se podía desplomar el mundo alrededor mío pero que, si yo estaba con mi bebé estaba completa, es algo muy fuerte.

– También tenés a Fini (Josefina). ¿ Qué es lo que más te cuesta de ser la madre de una adolescente?

Que ella necesite tener sus experiencias. A mí la verdad es que me da mucho miedo porque vivo una mezcla entre dejarla ser, para que pueda experimentar, y no querer que se hiera ni pase malos momentos… No es sencillo. También me resulta difícil guardarme la opinión cuando hace cosas en las que veo que se está equivocando.

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23 de octubre de 2015

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