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Convertí al verano en tu aliado contra el cáncer de mama

Con la llegada del verano, estamos más atentas a nuestro cuerpo. Aprovechá esta época para incorporar prácticas saludables que ayudan a reducir el riesgo de  cáncer de mama

Aprovechá el verano para prevenir el cáncer de mama.

El verano es, para la mayoría, sinónimo de vacaciones, descanso y un bronceado de ensueño. El lado B de esta escena implica dietas para poder lucir la malla, tratamientos para combatir estrías y celulitis, y cremas para hidratar la piel.

Entre todos estos cuidados y dado que, con más o menos complejos, todas estamos pendientes de nuestro cuerpo, podemos sacar ventaja e incorporar algunos hábitos saludables que nos permiten prevenir y reducir el riesgo de cáncer de mama.

Si hay una actividad que caracteriza a esta estación es tomar sol: ya sea en la plaza, la playa, el club o el balcón, el bronceado es el “accesorio” más codiciado de la temporada. Siempre que se tomen los recaudos necesarios, como no exponerse en las horas de mayor intensidad solar y protegiéndonos de la acción de los rayos ultravioletas del sol con un FPS adecuado para nuestra piel, tomar sol contribuye a la prevención del cáncer de mama.

El especialista Luciano Cassab, miembro de la Sociedad Argentina de Mastología, nos explica que “según algunos estudios, los bajos niveles de vitamina D se relacionan con diferentes patologías, entre ellas el cáncer de mama. La vitamina D contribuye entre otras cosas a aumentar la densidad mineral ósea, a colaborar en la absorción del calcio y a mejorar la función muscular. Es por ello que al activar esta vitamina, ya sea con la luz solar como al consumir ciertos alimentos como la leche, el huevo, la manteca y el pescado, ayudamos a fortalecer nuestro organismo y a reducir el riesgo de tener cáncer”.

Asimismo, el mastólogo reconoce que la mayor exposición del físico que supone el verano, especialmente en indumentaria (mallas, escotes pronunciados, shorts, polleras y vestidos livianos, entre otros looks clásicos de la temporada), genera una mayor preocupación por el cuerpo. Al “boom” de las dietas y el gimnasio se le suman las consultas al cirujano plástico para un aumento de busto o la cada vez más frecuente reducción de senos. “Muchas son las pacientes que esperan la llegada del verano para mejorar su imagen corporal. Eso las lleva primero a la consulta con su mastólogo quien, luego de un examen y la realización de estudios complementarios para controlar la salud de las mamas, deriva al cirujano plástico”, manifiesta el profesional.

Dentro de las principales preocupaciones que se hacen presentes al acercarse el verano figuran la alimentación balanceada y mantener un peso saludable. Esto también forma parte de los cuidados más importantes para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad. “La obesidad y el sobrepeso son factores que aumentan el riesgo, por eso se hace hincapié en disminuir el consumo de alimentos con alto contenido calórico, evitar el frecuente de fast foods y embutidos, así como limitar la ingesta de carnes rojas y, en cambio, privilegiar una dieta rica en vegetales y frutas”, recomienda el doctor Cassab.

En esta temporada, las dietas no cuestan tanto esfuerzo ya que cuando hace calor una ensalada con vegetales frescos y semillas o las frutas de estación como colación resultan una opción muy tentadora: “Es un buen momento para incorporar estos alimentos saludables a la dieta”, menciona el mastólogo, y agrega: “Las cerezas y ciruelas, frutas de temporada de verano, son ricas en fitoestrógenos, que reducen el riesgo de contraer cáncer de mama. Entre los vegetales, la zanahoria, el repollo, la espinaca y el morrón, por ejemplo, poseen alto contenido de carotenos, que también contribuyen a reducir el riesgo de enfermedad. Las vitaminas B6 y B9 han demostrado, asimismo, esta acción”.

Si bien cada mujer, dependiendo de la edad y de sus antecedentes familiares, tiene presente la importancia del cuidado de sus mamas, el verano suele ser un buen momento para prestarles atención. “Si bien el autoexamen no reemplaza la consulta anual con el mastólogo, ayuda a las mujeres a aprender a conocer la estructura de la mama para detectar anormalidades que, en caso de existir, llevarán rápidamente a la consulta con el profesional. El autoexamen siempre es mejor realizarlo luego de la menstruación, momento es que las mamas estarán menos congestivas”, concluye el especialista.

¿Cómo debe realizarse es el autoexamen mamario?
La técnica indicada por los profesionales consiste en colocarse frente a un espejo, observarlas, presionar las manos en la cintura para contraer el musculo pectoral, y luego elevarlas por encima de la cabeza.

¿A qué debemos prestar atención? Principalmente, esta técnica nos permite observar diferencias entre ambas mamas: tamaño, retracciones, enrojecimiento o desviación de los pezones.

Para detectar bultos, debemos palparlas elevando el brazo derecho detrás de la nuca y con la mano izquierda (con los 3 dedos centrales), recorrer la mama en forma concéntrica en sentido a las agujas del reloj, luego deslizar la mano de arriba abajo en dirección al pezón y hacia la periferia. En la misma posición puede palparse la axila en busca de bultos desde el vértice hacia abajo. Por último, examinar la areola y el pezón con el dedo pulgar e índice izquierdo y presionar en busca de salida de secreción por el mismo. Repetir la maniobra en la mama izquierda con la mano contraria.

(*) Asesoramiento: Dr. Luciano Cassab – MN 79.867 – Sociedad Argentina de Mastología – Jefe Sección Mastología Hospital Prof. Dr. César Milstein (ex Htal. Francés)

27 de enero de 2016

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