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Entrevistas

“Con Luciano no dormimos juntos”

La modelo Sabrina Rojas cuenta cómo vive la maternidad, confiesa que por hacer colecho con sus hijos ya no duerme con su pareja, el galán Luciano Castro, y asegura que mantener los vínculos implica un esfuerzo que hay que estar dispuesto a hacer todos los días de tu vida.

Sabrina Rojas, especial para LOOK.

La figura y el fondo se confunden o, mejor dicho, se funden en perfecta armonía. Eso sucede cuando la imponente silueta de Sabrina Rojas comienza a desplazarse por el Jardín Japonés, ese oasis porteño en el que la naturaleza se empeñó en demostrar su perfección y al que LOOK eligió para realizar una producción de fotos primaveral. En esa atmósfera, rodeada de flores, agua, bambú y piedra, Sabrina (de gran lucimiento en el Bailando) recuerda el fondo de la casa de sus abuelos, en su Mendoza natal, donde disfrutaba subiéndose a una escalera para recoger las uvas de un frondoso parral.

Ella es la menor de cinco hermanos. Sus padres (una ama de casa y un policía “de los buenos”) la trajeron al mundo después de 20 años de haber tenido a su primera hija, motivo por el cual Sabrina creció como “la pequeña mimada”. La sólida contención familiar que recibió se puso a prueba cuando, con apenas 15 años, Sabrina se instaló sola en Buenos Aires para empezar a trabajar como modelo. A pesar de la corta edad, nunca se metió en problemas. “Como mis papás no estaban, podía volver a cualquier hora. Me pasó de todo por delante pero jamás tuve curiosidad por nada. Podría haberme descontrolado totalmente. Se ve que la raíz era fuerte…”, reflexiona ahora, con 36 años. Una vez instalada en “la gran ciudad”, construyó una carrera como modelo e incursionó en la actuación. Fue justamente como actriz que hace 7 años conoció al actor Luciano Castro. Una salida entre ambos fue suficiente para no separarse más. Tuvieron dos hijos (Esperanza, de 3 años, y Faustro, de 1) y formaron una hermosa familia.

– Hace 3 años dejaste todo para ser madre. ¿Cómo lo viviste?

– Trabajo desde muy chica. Si a los 33 años no estaba dispuesta a dejar mi ego de lado para dedicarme a ser mamá, ¿cuándo lo iba a hacer? Hay mujeres a las que la maternidad no les parece importante, pero era el sueño de mi vida. Me corrí para disfrutarlo a pleno.

– Apuesto a que más de una vez te dijeron: “Los chicos crecen rápido. Después, ¿qué vas a hacer si descuidás tu carrera?”

– Sí, mil veces. Pero yo prefiero arrepentirme por haber dejado pasar un trabajo y no de haberme perdido tiempo junto a mis hijos. Sé que el día de mañana no voy a pensar: “Podría haber trabajado más”. El tiempo en que son chiquitos es corto y si tengo la posibilidad económica de estar tranquila porque mi marido trabaja, me quedo con ellos.

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19 de septiembre de 2016

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