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Martina Gusmán: “Estoy en la edad en la que quiero estar”

A los 38, la actriz de la obra “Falladas” celebra el mes de la madre con sus hijos Mateo y Lucero. Una charla sobre amor, maternidad, trabajo y su familia “de película”.

Martina Gusmán y sus hijos, Mateo y Lucero.

Tenía apenas 21 años, empezó a trabajar en una productora y se enamoró de su jefe. Por cuestiones laborales, les tocó ir juntos al cine a ver un mediometraje. Como la sala estaba llena, se sentaron en la última fila. Él la miró de reojo toda la proyección hasta que, en el final, se animó. “Giró mi cara, me dio un pico y me dijo: ‘Perdón’”, cuenta la actriz Martina Gusmán sobre el primer beso con su pareja, Pablo Trapero, director de éxitos como “El Clan”. Su historia de amor es de película; nació hace ya 16 años y tuvo como escena inicial un flechazo fulminante.

A escasas dos semanas de aquel beso robado en un cine, ella le escribió una carta a su mamá en la que le informaba que se estaba yendo, con plata prestada, al festival de cine de Cannes con un chico del que se había enamorado. Un mes después, Martina y Pablo estaban viviendo juntos en un departamento de él en el que lo único que había era una tele, una heladera, una cama, una mesa y un perro que le dio la bienvenida a Martina comiéndole una campera.

Dos años más tarde habían montado una productora audiovisual hiper prolífica y llegó al mundo su primer hijo, Mateo. “Jamás pensé que iba a ser mamá tan joven, pero con Pablo fue una historia de amor súper apasionada. Enseguida sentimos que estábamos viviendo el amor de nuestras vidas. Si bien Mateo fue buscado, fue ‘inconsciente’, en el sentido de que hacía poco que nos conocíamos”, confiesa hoy la actriz, relajada en una suite del soñado Brick Hotel de Buenos Aires mientras su otra hija, Lucero, toma una mamadera.

– Empezaste una segunda maternidad con 14 años de diferencia de la primera. ¿Es como comenzar de cero?

– Totalmente, es re empezar de cero. Y me pone muy feliz. Como Mateo llegó cuando yo tenía 23 años, con Pablo dijimos: “Tenemos un montón de tiempo para esperar, no nos apuremos”. Pusimos la energía en todo lo que construimos juntos: una productora, 15 películas, viajes… La maternidad que tengo con Lucero es muy distinta.

– ¿En qué?

– Con Mateo tenía una inconsciencia con respecto al paso del tiempo. Una sabe que los hijos van a crecer, pero con él tenía la sensación de que siempre lo iba a tener conmigo chiquitito. De repente te encontrás como tus padres, preguntándote: “¿Cuándo se convirtió en un chabón que va al secundario? ¿En qué momento me perdí?” Yo a él lo re disfruté. Pero ahora, al ser tan consciente de que cada momento es efímero y único, a Lucero le saco el jugo a cada segundo. Esa es una diferencia muy grande respecto de lo que fue mi anterior maternidad.

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01 de noviembre de 2016

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