Revista Look

Entrevistas

“Siempre cuidé mi piel, pero más cuido mi mente y mi alma”

La protagonista de la nueva telenovela brasileña de Telefe, “El juego del pecado”, se hizo famosa como la bella y malvada Aline de “Rastro de mentiras”. Una charla con el nuevo amor de ficción de Cauã Reymond, el sexy Jorgito de la exitosa tira carioca “Avenida Brasil”.

Vanessa Giácomo, nuestra chica de tapa.

Imposible de olvidar fue su papel en la telenovela brasileña “Rastros de mentiras”, donde se hizo odiar mucho más que Félix (el malvado pero finalmente simpático hermano de la protagonista, Paloma). Allí, la actriz brasileña Vanessa Giácommo (33), nuestra chica de tapa, era la peor de todas, la malvada y trepadora Aline. Luego, los argentinos también la vimos en los primeros capítulos de la gran tira carioca “Imperio”, donde fue Eliane Medeiros (la madre de Cristina, su hija con el Comendador, interpretado por el protagonista, Alexander Nero). Y ahora, la disfrutamos de la mano del inolvidable Cauã Reymond (Jorgito de “Avenida Brasil”) y nuevamente con Nero, en “El juego del pecado”, donde Cauã es su gran amor y Nero, el villano.

Bella y natural, la actriz, madre de Moises (6) y Raul (8, ambos de su primer matrimonio con el actor Daniel de Oliveira) y de Maria (1), de su actual pareja con el empresario brasileño Giuseppe Dioguardi, habla de su presente y de su estilo.

– ¿Cómo creás tus personajes?

– Cuando interpreto un personaje lo hago distante de lo que soy en realidad y eso es muy bueno porque uno tiene una licencia poética para hacer lo que quiera.

– ¿Cómo te manejaste con Aline en “Rastros de mentiras”?

– En la investigación para Aline miré mucho cine noir y vi que las mujeres eran muy femeninas, delicadas, frías y capaces de atrocidades. Ellas no parecen las villanas, por lo que cuando gira la trama, aparece todo el personaje. Entonces busqué mucho para hacer de Aline para que no parezca obvia. Este personaje causó la curiosidad del espectador, porque la gente no terminaba de saber si ella estaba interesada en el dinero o no y eso era realmente lo que quería mostrar. Fui provocando ese suspenso en todo momento. Nunca hacía caras de villana, después de los diálogos quedaba con una cara neutra hasta el momento en que se tiene que revelar que ella es la malvada, y desde allí comenzaron a aparecer las caras locas.

– ¿Y qué pasa con Toia, tu personaje en “El juego del pecado”?

– Ella sufre mucho. Al principio no es una mujer que se queda atrás. Ella soñaba con un trabajo, conquistar sus objetivos para después pensar en unir a la familia junto a Juliano (Reymond), el amor de su vida. Es un personaje de su tiempo, que no espera que las cosas le caigan del cielo; ella va, busca y corre por sus objetivos. Pero en un momento de muchas carencias cae en las redes de Romero (Nero), hasta el momento en que la trama da un giro.

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16 de noviembre de 2016

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