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Estefanía Bernal: diosa universal y atractiva por naturaleza

La modelo argentina que este mes peleará por la corona de Miss Universo en Filipinas se abre paso en el mundo de la moda. Con 21 años, tiene un futuro que promete. Su paso como bailarina al lado de Tinelli, propuestas indecentes y sueños de una belleza que derrite el verano.

Estefanía Bernal, nuestra "chica de tapa".

“El año pasado se me dio todo”, dice una argentina que hace pocas semanas ganó un concurso nacional de belleza y fue elegida como representante local para competir, el próximo 31 de enero, por la corona de Miss Universo. Se llama Estefanía Bernal y tiene 21 años recién cumplidos. Cuando afirma que el año pasado se le dio “todo”, no se refiere sólo a ese certamen de belleza. Habla también de la posibilidad de trabajar junto a Marcelo Tinelli, porque en mayo de 2016 ingresó a “ShowMatch” como bailarina. Si bien en la pista de baile más comentada del país se desenvolvió con total soltura, lo suyo no es la danza (disciplina que jamás estudió) sino el modelaje.

Su vocación se convirtió en certeza cuando tenía 10 años y una maestra le pidió que busque imágenes de las cosas que más le gustaban para armar un collage. Sin dudarlo, Estefanía recortó fotos de una pasarela, de un par de zapatos y de un perfume. Pocos años más tarde, en un colegio secundario del barrio porteño de Almagro, no lograba pasar inadvertida (con 1.75 m de estatura, era la última de la fila y su cuerpo ya era llamativo). Las monjas que dirigían la institución académica en la que estudiaba la sacaban sistemáticamente de la formación. “Bernal, vaya a quitarse el maquillaje al baño”, repetían día tras día. De poco servía que la sancionaran o que la hicieran remover el make up con jabón, agua y algodón. Ella volvía al ataque con las uñas pintadas de rojo o con algún raro peinado nuevo.

Luego vinieron un curso de modelaje en la escuela de Roberto Piazza (gracias a quien pisó una pasarela por primera vez); un certamen de belleza que la “descubrió” (el Caras Glam 2013, de revista Caras) y contratos para diversas campañas fotográficas, las cuales le permitieron vivir de su trabajo antes de cumplir la mayoría de edad. Lo que observaron en ella todos los que la vieron crecer es lo mismo que perciben hoy los huéspedes del cálido Dazzler Hotel, donde LOOK hace esta producción de trajes de baño. Basta que ponga un pie en el comedor, para que todos los huéspedes se den vuelta a mirarla. Sofisticada, bellísima e híper femenina, despierta un magnetismo especial; quitarle la mirada les resulta difícil a hombres y mujeres.

– Parecés mucho más grande. Apuesto a que te abordan chicos mayores que vos…

– Sí, me dan más años y tengo propuestas de diferentes edades. No me gustan los de mi edad porque me siento mayor a la edad que tengo. Pasé bastantes cosas que me hicieron crecer e independizarme pronto.

– Trabajando como modelo, ¿alguna vez te hicieron una propuesta indecente para conseguir un contrato?

– Sí, no la contesté y listo. En el ambiente de las modelos siempre hubo esas propuestas, de abuso de poder, sobre todo con las que recién empiezan a hacerse conocidas. Yo nunca pasé una experiencia fea, pero hay chicas que sí. Por eso hay que estar centrada y con la cabeza bien puesta. Para mí es importante que las familias estén apoyando a las modelos, fomentar que las chicas vayan acompañadas a los castings, que los padres sepan a dónde van. Mi mamá iba conmigo a todos lados.

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18 de enero de 2017

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