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Zaragasm

El emporio español no para de batir récords en ventas. Te contamos sus claves del éxito y los daños colaterales que provoca su crecimiento.

zara por argmoda 2

Hace no mucho tiempo, leía en Le Figaró una nota titulada Zaragasm. ¿De qué trataba? De la emoción que nos recorre el cuerpo al entrar a Zara/HM/Mango y ver la última tendencia que “necesitabamos” en el guardarropas a menos de 30 dólares.

En 2016, Zara fue reconocida como la marca española más valiosa del mundo según el ranking de Forbes. Cuenta con 2162 locales en 88 países y pertenece al grupo Inditex, que en 2016 recaudó nada menos que 23.331 millones de euros.

La clave del éxito de la marca es bajar tendencias de manera inmediata, masiva e ir rotando el stock dentro de los distintos locales del mundo -nada se desperdicia-. Para ser más certeros, el equipo de marketing de Zara, rastrean cada uno de sus productos midiendo el éxito que tienen en las calles, para poder multiplicar o frenar su producción a tiempo.

Como contracara del circuito millonario, Zara sostiene al menos dos conductas éticamente cuestionables.

  1. Derechos de autor: los escondieron al fondo a la derecha. La bajada de tendencia incluye copiar-pegar trabajo ajeno. Como sucedió con el caso de Tuesday Bassen, una ilustradora que hizo pública la respuesta de Zara tras intimarlos a pagar por las creaciones que le habían hurtado. “Sus diseños son demasiado comunes”, sentenciaron desde Inditex.
  2. Fast fashion: debe ser una de las cadenas que más lo promueve. Al tener una ágil fabricación con bajísimos costos, facilitan el acceso a tendencias para todo el mundo, volviéndolas virales en un abrir y cerrar de ojos. Cansados de ver espejos caminando por la calle, desechamos la prenda (la tiramos bien atrás en el placard hasta que llega la hora de decidir qué hacer con ella). Generando contaminación ambiental y conductas consumistas insalubres en la población.

 

Imagen que difundió Tuesday Bassen.

 

Como argentinos, estamos acostumbrados a que los diseños de marca no sean siempre originales. También a que la ropa sea excesivamente cara. Entonces Zara y sus derivados, se convierten en paradas técnicas obligatorias. Pero aunque no podamos acceder a un Chanel original, quizás conviene empezar a buscar prendas de autor más económicas fomentando el emprendedurismo. Quizás sea momento de abandonar el uniforme de lo que se usa y comenzar a adquirir calidad antes que cantidad.

En definitiva, incluso la no-tendencia, hoy también es tendencia.

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